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Formamos la diferencia de por vida

El proyecto educativo Marista está fundado en valores, siguiendo la máxima de Marcelino Champagnat “Para educar a un niño hay que amarlo.” Lo que pretendemos es hacer de nuestros alumnos buenos cristianos y virtuosos ciudadanos.

Es por esto que en el Instituto Valladolid,  Formamos la diferencia de por vida fomentamos  los siguientes principios Maristas en nuestros alumnos:

  1. Que el alumno desarrolle su personalidad.
  2. Ayudarles a que adquieran el sentido de responsabilidad.
  3. Educar para amar, comprender y compartir.
  4. Acompañarlos para que aprendan a buscar la verdad.
  5. Propiciar un ambiente de justicia.
  6. Dar un sentido crítico a todos los valores.
  7. Hacer que los alumnos sean miembros activos de la Iglesia.
  8. Fomentar la interpretación cristiana de la vida.
  9. Dar el sentido de Dios y el sentido del hombre, respetando la libertad, mediante el testimonio de la propia vida.
  1. María es Patrona, Modelo y Primera Superiora de todo lo Marista
  2. María debe ser modelo del Educador Marista
  3. Deben considerarse obligados a hacerla amar, servir y honrar,
  4. Llevar a los alumnos: A Jesús por María.
  1. Para ser un buen educador, es indispensable vivir en medio de los educandos.
  2. La presencia lleva consigo la inmensa riqueza afectiva de toda la personalidad del educador.
  3. El clima de presencia debe engendrar: confianza, sinceridad y comunicación.
  4. La presencia del educador ni estorba, ni molesta, ni ofende, ni altera.
  5. La presencia, en lo posible, debe ir más allá de los horarios y lugares señalados.
  1. La sencillez debe ser una actitud evangélica que les infunda ánimo para trabajar sin buscar recompensa y para el bien sin llamar la atención.
  2. Acoge lo valioso de todos los métodos y los emplea sin alarde ni ostentación.
  3. Atiende a todos por igual, con sencillez, no teniendo privilegiados y siempre se pone a nivel de los más necesitados.
  4. Tiene trato afable y espontáneo con todo mundo. Su actitud es dialogante y comunicadora.
  5. Tiene una alegría natural: hecha de equilibrio, ecuanimidad y dominio.
  6. Cercano y abierto, es verdadero amigo de los alumnos.
  1. Unión, como miembro de una misma familia.
  2. Igualdad de trato entre todos, sin distinción.
  3. Trato respetuoso.
  4. Todos se conocen y se tratan como amigos, con sencillez y afecto sincero.
  5. El espíritu de familia se manifiesta en el trato sencillo y franco a los alumnos y a los padres de familia.
  6. Somos una familia que trabaja en la misma obra.
  1. La pedagogía del trabajo en la acción educativa requiere constancia y esfuerzo. Con frecuencia se hace dura, pesada y algo monótona.
  2. Se manifiesta en la preparación concienzuda de clases, corrección de trabajos realizados.
  3. Puntualidad en todo.
  4. Valoración adecuada de las evaluaciones continuas. Desarrollo de hábitos de estudio.
  5. Evitar la falsa popularidad por concesiones no formativas.
  1. El castigo nunca debe ser por un capricho, una venganza o fruto de un enojo.
  2. La disciplina debe ser flexible, que tenga en cuenta las diversas circunstancias.
  3. Una disciplina paternal supone la exigencia de la puntualidad, el orden, el silencio y el respeto.
  4. Una disciplina preventiva supone normas constantes que prevengan las faltas.
  5. La disciplina logra una atmósfera de trabajo, orden y atención, que evita el desgaste innecesario del maestro.
  1. El educador Marista debe ser un hombre práctico, con gran amor al trabajo.
  2. La educación práctica es la que dota a los alumnos de medios que les ayuden a resolver sus problemas, en las diversas situaciones de la vida.
  3. Abierta y sin fronteras a todo tipo de alumno. Adaptada al lugar y al ambiente que le rodea.
  4. Adaptada a los signos de los tiempos. Abierta al cambio constante que se produce en la educación.
  5. La educación se renovara sin cesar y creará una perspectiva de trascendencia.
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