marcelino

HISTORIA

Marcelino nació el 20 de mayo de 1789 en el pueblo francés de Marlhes, una localidad donde predominaba el analfabetismo. Su madre y su tía sirvieron de modelos y guías para la afirmación de sus primeros pasos como creyente, su crecimiento en la fe y la oración, y el despertar de su devoción mariana. La formación intelectual del joven Marcelino resultó bastante laboriosa por la falta de maestros competentes. Se sabe que se negó a volver a su escuela después de ver como su maestro trataba brutalmente a un alumno; por lo que se dedicó a trabajar en la granja de sus padres. En 1805, casi analfabeto, respondió generosamente a la llamada de Dios que le invitaba a ser sacerdote. Transcurridos algunos años en el seminario menor de Verrières (1805-1813), ingresó en el seminario mayor de Lyon, donde recibiría formación teológica y espiritual. Un grupo de doce seminaristas, entre los cuales se encontraba el propio Marcelino, promovieron la creación de la Sociedad de María, formada por sacerdotes, hermanos y hermanas religiosas y laicos. Una vez ordenado sacerdote, el 22 de julio de 1816, fue destinado como coadjutor a la villa de La Valla. Pronto le impresionó el aislamiento y la pobreza cultural de esta zona rural de montaña. Además, la enseñanza, como profesión, estaba muy poco considerada y tan pobremente pagada que solamente atraía a candidatos cuya capacidad y preparación dejaban mucho que desear.

FUNDACIÓN

A finales de octubre de 1816, le llamaron para que acudiera a la casa de un joven de 17 años llamado Jean Baptiste Montagne que se moría sin apenas haber oído hablar de Dios. En los ojos de aquél muchacho percibió el clamor de millares de jóvenes que, como él, eran víctima de una trágica pobreza humana y espiritual. Este hecho le movió a entrar en acción y el 2 de enero de 1817 reunió a sus dos primeros discípulos para formar los Hermanos de María, una rama de hermanos incluida en la Sociedad de María, dedicados a la enseñanza en favor de aquellos niños pobres que se veían privados de educación cristiana. Los primeros hermanos eran jóvenes campesinos, la mayoría entre 15 y 18 años de edad, más habituados a las duras tareas del campo que a la meditación, la reflexión intelectual y el trabajo con niños y jóvenes. Marcelino transmitió a estos muchachos su entusiasmo apostólico y educativo. Vivió entre ellos como uno más. Les enseñó a leer, escribir, sumar y restar, a rezar y a vivir el Evangelio cada día para llegar a ser una comunidad de maestros y educadores religiosos. Pronto les envió a los caseríos más apartados de la parroquia para que enseñaran a los niños -y a veces también a los adultos- los principios de la religión y las primeras nociones de lectura y de escritura. Entre 1817 y 1824 organizó una escuela primaria en el pueblo de La Valla, y la utilizó simultáneamente como ámbito de formación de educadores, en la cual los hermanos jóvenes realizaban sus prácticas de enseñanza.

ÚLTIMOS DÍAS

En el transcurso de los años 1824 y 1825, aquella pequeña comunidad había aumentado y nuestro santo tuvo que construir una casa de formación amplia, en un valle próximo a la ciudad de Saint Chamond. le puso el nombre de Nuestra Señora del Hermitage. Con el tiempo llegaría a ser el centro de una red de escuelas primarias cada vez más numerosas y mejor organizadas. La opción que tomaron Marcelino y los hermanos fue la de reducir todo lo posible la aportación económica de los alumnos, y, consecuentemente, llevar una vida más austera.

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[icon icon="icon-arrow-left6" size="small" align="left" style="style1" color="alternate"]Marcelino Champagnat